AYER: años de cruel dictadura militar donde todavía se mantiene un saldo pendiente, el de los miles de desaparecidos.
HOY: gobiernos corruptos que amparados en la democracia sumergen a la Argentina en un abismo sin fin.
QUE QUEDA: Una Argentina que ve como se le escapa de las manos la posibilidad de ser un país de Primer Mundo desde este, nuestro Tercer Mundo.
Sin embargo, pese a la desesperanza y rabia que frecuentemente aflora entre sus habitantes por ser parte de un país que pudo haber sido y no fue, fui testigo en un reciente viaje que realice a Buenos Aires, de una gran fuerza expresiva y creadora que al menos en esta ciudad no tiene límites, me refiero a la vibración cultural.
La literatura, la música, la pintura, la arquitectura, el cine, el baile, la artesanía, cierto periodismo crítico y mordaz, entre otras fuerzas de la cultura, generan día a día una increíble vibración.
Desde la música que es el campo que más conozco vayan las gracias: Fito Paez, Andrés Calamaro, Charly García, Fabulosos Cadillacs, Rata Blanca, Mercedes Sosa, León Gieco, Las Pelotas, Divididos, Spinetta, Nito Mestre; Orquesta Típica Fernández Fierro; así como a los cientos y miles de músicos que desde la tarima de las calles, subterráneos, parques, plazas y bares se expresan y buscan hacer de Argentina un lugar mejor para vivir.
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